7/21/2024

EL ASNO Y EL TIGRE

 


Hace unos días, un viejo amigo me reclamaba mi ostensible cambio de postura en mis publicaciones en Facefuck, cuando antes mantenía con cierto decoro intelectual, discusiones de carácter filosófico y hasta político con contactos, amigos y ni contactos ni amigos; llegando al punto incluso de cerrar esa cuenta y abrir esta nueva. Me quedé reflexionando un momento y no encontré una mejor forma de explicarle que a través de la siguiente historia:

“En un encuentro fortuito, un tigre y un asno se enfrascan en una acalorada discusión. El asno, con la terquedad usual, insiste en que el pasto que pisan es azul, mientras que el tigre sorprendido, afirma que el color es verde. La disputa sube de tono, y ambos deciden acudir al león, rey de la selva, para que este actúe como juez imparcial.

Ante el león, el asno reitera su afirmación, convencido de su verdad absoluta. El león, tras observar la escena con astucia, declara que el asno tiene razón: el pasto, en efecto, es azul y además castiga al tigre con un año de silencio, para regocijo del asno. El tigre, desconcertado y derrotado, acepta el veredicto, aunque no sin antes preguntar al león por el motivo de su peculiar decisión.

El final de esa historia es fácil de deducir (o googlear), el punto es que mi paz mental tiene más valor para mí que “tener la razón”; cada quién ve lo que quiere ver y no había poder humano que incentivase a muchos de esos debatientes anónimos a debatir desde la lógica y la razón, desde la lectura juiciosa y del argumento científico. No aprendía mucho desde la retórica del insulto, de las emociones exacerbadas y la descalificación. Dejé de participar incluso de los debates filosóficos y políticos en escenarios académicos y controlados. La ideología, el fanatismo cegó hasta a las personas más inteligentes que conocía; hasta el sol de hoy no me dirigen la palabra desde que cuestioné sus ideologías, como si se tratase de una especie de demencia, que quien la padece no la percibe.

Por eso me quedo con los memes, los “huesos”, el chiste flojo. Tengo un círculo muy muy reducido de personas con las que aún me atrevo a compartir mis impresiones sobre temas filosóficos, políticos, sociales, económicos. Personas de las que aún puedo aprender y aprendo.