10/06/2024

NINGUNA CANTIDAD DE EVIDENCIA...

 


Comenzaré con una defensa, un poco tímida de los "ἰδιώτης" o "idiōtēs" o "Idiocia". Una enfermedad mental caracterizada por una grave deficiencia intelectual. Este ensayo no puede de ningún modo ser entonces considerado como una burla de mi parte.

Por lo menos no desde la psiquiatría.

Porque de otro lado tenemos la definición de "Persona arrogante y poco inteligente". 

¿Será a esto que se refería Mark Twain?

Voy a tomar un ejemplo delicado. Puede parecerte increíble, pero mucha más gente de la que crees, son entusiastas negacionistas del Holocausto Nazi, a pesar de la abrumadora y ampliamente verificada evidencia y sus montañas de pruebas, que incluyen: Documentos oficiales nazis, testimonios de sobrevivientes, evidencia física ccomo los campos de concentración y exterminio, cámaras de gases, fotografías, películas. 

Uno se pregunta ¿Cuál podría ser una plausible explicación de esta muestra de idiotez?

Es un complejo fenómeno con múltiples motivaciones, enumeremos las probables taras ideológicas que las sostienen:

Antisemitismo; este odio sembrado desde un poco antes de la II guerra mundial y que se sostiene hasta el día de hoy, necesita una causal jurídica, moral, ideológica.

Revisionismo histórico; algunos buscan reescribir la historia para justificar sus propias ideologías postmodernas.

Conspiracionismo; Los negacionistas a menudo creen en teorías conspirativas que sugieren que el Holocausto es una invención el capitalismo salvaje para oprimir al pueblo, obviando convenientemente la grave injusticia e insulto hacia las víctimas y sus descendientes, pero ya sabemos que el idiota promedio es un esclavo del relativismo moral; o como dijo George Orwel en su Masterpiece: La rebelión en la Granja: "Todos los animales somos iguales, pero algunos somos más iguales que otros"

Este ejercicio, muestra claramente que si las evidencias existentes de uno de los crímenes mas atroces de la historia de la humanidad, no puede convencer a un negacionista,  prácticamente no existe ningún ejercicio racional que pueda convencer a un individuo o a una colectividad apasionada, de no cometer los crímenes más atroces, en el nombre de la justicia, la divinidad, la verdad, o cualquier locura que se le ocurra a estos "iluminados" que cada cierto tiempo aparece sobre la faz de este planeta abandonado a su suerte, para salvar a su pueblo. Porque convengamos en que siempre siempre ¡SIEMPRE! la causa aparece noble y justa; ninguna evidencia, aunque la uses para abofetearlos, será suficiente para despertarlos.