9/09/2024

LA DISFORIA DE GÉNERO

 


Quienes hemos leído a Mario Bunge, el filósofo que defiende el rigor y la objetividad de la ciencia como la mejor herramienta para comprender el mundo, comprendemos un poco la implacable critica que le hace al postmodernismo, acusándolo de relativista y subjetivista.

Para Bunge, el postmodernismo socava la idea de verdad objetiva, proponiendo que todas las verdades son relativas a culturas, individuos o perspectivas. Esto, según él, lleva a un peligroso nihilismo, donde ninguna afirmación puede ser preferida a otra.

Bunge argumenta que la ciencia, con su método riguroso y su capacidad de generar conocimiento verificable, es la única forma de alcanzar un entendimiento objetivo del mundo. Sin embargo, soy capaz de reconocer que en ocasiones la ciencia puede convertirse en un discurso de poder o una construcción social más. Pero hay suficiente evidencia científica sobre temas que difícilmente pueden ser cuestionados científicamente.

Bunge es tal vez el último faro filosófico de racionalidad en un mundo absorbido cada vez más por el postmodernismo estatal y su rechazo a la verdad objetiva y su promoción de la subjetividad; donde cualquiera puede “percibirse” de cualquier manera y por medio de los subterfugios de la neo-lengua impuestos como parte de un programa de reeducación mundial ampliamente conocido; una parte de la población estaremos a merced de esta caterva de ignorantes a quienes se les ha obsequiado el derecho de gobernar y legislar para castigar a quienes aún creemos en la biología y en la ciencia, en la evidencia y el método científico, como metodología para interpretar la realidad; porque esta serie de enfermedades psíquicas y mentales esparcidas en la batalla cultural del neosocialismo o como se le conoce hoy en día como “progresismo”, son la nueva normalidad; la nueva “realidad”.

Ahora, si bien los individuos humanos que hacen parte del Estado, tienen que garantizar el derecho de cada persona a identificarse y expresarse como lo que se le cante… También tiene que garantizar el derecho del resto de ciudadanos a simplemente identificarse y expresarse como se le cante. Puedo entender perfectamente que un hombre (XY) decida identificarse como mujer, pero no me pueden obligar a que yo ignore el hecho biológico y certificable que sus cromosomas no son ni XX ni tiene los cromosomas de un perro. ¿Qué locura es esta? Dizque en nombre del “respeto” y la igualdad. Yo voy a respetar y a luchar por tus derechos constitucionales y para que ante la ley te identifiques como te de la gana, pero que me obligues a “creer” que eres una niña de 8 años cuando la bilogía dicta que eres un hombre varón de 57 años, o que eres un dálmata…

Mientras la biología sigua siendo la ciencia que trata de los seres vivos considerando su estructura, funcionamiento, evolución, distribución y relaciones; mientras no me muestres las investigaciones más recientes que demuestren científicamente estas nuevas construcciones sociales, La visión de Bunge seguirá siendo un referente importante para yo decidir qué es real y qué no. No voy a ser parte de esta estupidez colectivista que se ha apoderado de esta especie humana en involución aparente dizque en nombre de la “diversidad y la inclusión”. ¡Hipócritas! ¡No los veo luchando por los que sí sufren enfermedades reales como el cáncer como efecto directo de los hábitos alimenticios que por décadas la industria alimenticia y farmacéutica nos ha impartido sin su más mínimo interés! No los veo saliendo con banderitas ni desfiles a favor de la inclusión de los que por impedimento físico no tienen las mismas oportunidades que todo el mundo; ¿Dónde quedó su justicia social? ¿Dónde está su lucha por quienes tienen limitaciones físicas reales? Ah es que no les sirve para el discursito este de mierda que usan para sentirse buenos, nobles, “incluyentes”. Su lucha por la inclusión es un poco excluyente y selectiva.

Hipócritas.