8/17/2024

LA TERCERA

 


La pérdida de la capacidad de razonar es un síntoma grave que puede estar presente en varias enfermedades psiquiátricas y neurológicas. No es posible determinar una única enfermedad psiquiátrica basada solo en esta definición, ya que este síntoma puede ser parte de un cuadro clínico más amplio y complejo. La Esquizofrenia, por ejemplo, es un trastorno mental grave que se caracteriza por una desconexión de la realidad y una variedad de síntomas, entre ellos alteraciones del pensamiento y el juicio.

Aunque la pérdida de la capacidad de razonar puede ser temporal o permanente la gravedad de los síntomas y la causa subyacente, pueden variar ampliamente.

Ahora bien, no es de entero desconocimiento público, un fenómeno global cada vez más acentuado, que ha trazado líneas divisorias profundas en la sociedad contemporánea y se caracteriza por la renuncia voluntaria a la capacidad de pensar de manera lógica y coherente, priorizando las creencias ideológicas sobre la evidencia empírica y el razonamiento objetivo. Debe ser claro ya en este punto, que me estoy refiriendo a la polarización política. La incapacidad de razonar de forma objetiva y la priorización de las creencias ideológicas son factores clave que alimentan esta polarización.

¿Podría la decisión voluntaria de un individuo de renunciar al análisis inteligente de hechos de fácil comprobación empírica y a favor de estos neo-ecosistemas sociales cuyo principal argumento son las emociones, ser considerado algún dipo de esquizofrenia? ¿Podría ser este fenómeno tratado como un trastorno de la personalidad teniendo en cuenta que por definición se refiere a patrones de pensamiento y comportamiento duraderos y disfuncionales que pueden afectar la capacidad de tomar decisiones y resolver problemas?

¿Cuáles son los criterios científicos que nos ayudarían a diferenciar la polarización política, de cualquiera de estas enfermedades psiquiátricas y neurológicas? ¿Nos encontramos frente a un nuevo tipo de enfermedad neurodegenerativa responsable de un galopante deterioro de las funciones cognitivas incluyendo el razonamiento lógico?

Lamentablemente, quienes padecen estos síntomas no pueden ni imaginar que pudieran estar enfermos; son quienes no están enfermos los obligados a lidiar con las nefastas consecuencias de las decisiones sociales, económicas y geopolíticas que esta presunta oleada de enfermos mentales, desencadena desde el núcleo devastador de estas pequeñas minorías colectivistas que se han autoerigido como los salvadores del planeta.

Es como aquellos que padecen de halitosis, infelizmente quienes la padecen no la sufren, sino quienes los rodean.

¿Será esta la próxima y última pandemia? ¿Será esta le verdadera tercera guerra mundial? Porque mientras existan las redes sociales, no existe la más mínima posibilidad de salvarse.