En Colombia resulta más
socialmente aceptable criticar a Jesucristo que a Petro o a Uribe.
¿Cómo se puede explicar tan
ridícula adhesión incondicional a un político carismático a lo largo y ancho de
la historia humana? Este es un fenómeno que ha intrigado a filósofos,
historiadores y psicólogos por siglos; la psicología social ofrece tímidos
argumentos entre los que se encuentran la necesidad de pertenencia, la
debilidad de las masas por el autoritarismo tiránico de un líder a quien se le
atribuyen poderes especiales, casi divinos; este culto se basa en la
exageración de sus virtudes y la ocultación de sus defectos. la creencia
popular en una figura mesiánica, salvadora desde lo político; en fin…
Es muy probable que quien sufra
de miopía cultural, se le escape que el fenómeno de las nuevas religiones como
el uribismo y el petrismo colombianas, son sólo una extensión local de una
problemática mundial; por lo que seguramente desconocerá las implicaciones políticas
y económicas que esta guerra de religioncillas trae bajo la manga para la base
popular de la nación. Porque siempre, siempre habrá quien pague los platos
rotos y siempre ha sido y será esto que justamente los politiquillos dicen
defender: El pueblo.
Pero esta vez quiero hacer un
experimento social… Con los hipotéticos lectores de este ensayo. Cada uno de
ustedes va intentar ser consciente de los “razonamientos” que se izan en la
medida que vayan leyendo la siguiente frase:
“Petro, como a cualquier político de cualquier país, de cualquier época de la humanidad, sólo le interesa el
poder; está motivado por la búsqueda de su gloria personal. Igual que Uribe,
igual que todos”.
Si pudiste leer esto con absoluta
tranquilidad, sin que un tumulto de argumentos y contraargumentos se galopara
en tu cabeza. Déjame decirte que te encuentras dentro de un muy reducido grupo
de individuos que comprende la naturaleza humana y la acepta.
Si al leer esa frase te sentiste
incómodo/a, si sentiste la necesidad de expresar tu punto de vista en
desacuerdo por las muy buenas razones que sin duda tienes para estarlo, es
posible, y sólo digo: Es posible que hagas parte de lo que Le Bon llama “La
masa”. Estás experimentando una transformación psicológica que disminuye tu
capacidad de razonamiento crítico y aumentando tu susceptibilidad a la
sugestión.
Si al leer esa frase, tu primer
impulso es insultarme, soslayando cualquier tipo de argumento científico o
intelectual, seguro/a de mi estupidez, mi inferioridad espiritual y/o ética… Bueno,
como diría el gran filósofo: Te mordió la vaca.
Una afirmación como esa, la que
hice sobre Petro y Uribe, la cual hice analizar con varios filtros especiales
de la IA cambiando el nombre de los políticos en cuestión por muchos otros,
contiene características claves del pensamiento racional:
Objetividad: Se busca la verdad
más allá de las propias creencias o deseos.
Lógica: Sigue una secuencia
coherente de ideas y argumentos.
Evidencia: Se basa en hechos
comprobados y datos empíricos.
Verificabilidad: Puede ser
confirmado o refutado a través de la observación o la experimentación.
Flexibilidad: Está abierto a
nuevas evidencias y dispuesto a cambiar de opinión.
Criticidad: Evalúa cuidadosamente las fuentes de información y los argumentos.
Imparcialidad: Evita los sesgos
personales y las emociones que nublan el juicio.
Espero que en vez de usar toda
esa energía para enojarte conmigo o insultarme (así sea mentalmente), la uses
para estudiar un poco más de historia, sobre todo desde distintos ángulos y
fuentes; contrastando la información, aprovechando la observación y la
formulación de hipótesis, la experimentación y el análisis de datos para llegar
a conclusiones objetivas y verificables, así sea de forma empírica.
Pero para serte brutalmente
sincero, creo que muy pocos llegaron a leer el ensayo. Suspendieron en las
primeras líneas y ahora están buscando, desde la comodidad de un sofá, videos
en TikTok, FB, IG, que coincidan con sus bien fundamentadas creencias.

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