Hay cosas que parecen obvias; tan obvias, que la mayoría las repite con la convicción de quien ha tocado la verdad con los dedos grasientos de la certeza.
Pero lo obvio —ese tótem moderno de la mente perezosa— suele ser el refugio del que no piensa, sino que reacciona, pero cree que piensa.
La imagen por ejemplo, es simple: dos gaviotas, una arriba, una abajo; y un madero doblado exactamente donde uno está intacto.
El cerebro, siempre ansioso por cerrar patrones, concluye: “La gaviota dobló el madero.” Ahí lo tienes: el pensamiento mágico con disfraz de lógica. Sé que estás pensando, "no, no fue la conclusión a la que yo llegué" (yo saqué 5 en matemáticas), ya pero sólo porque tu mente te dice que una gaviota no podría haber partido el madero con su peso.
No, no lo sabes pero tu mente busca siempre unir puntos que jamás se tocaron, explicando causas que jamás existieron. Yo no me inventé esto, no te enojes conmigo, el cerebro odia el vacío tanto como el ego odia el silencio. Y en ese intento desesperado por encontrar sentido, fabricamos causas, inventamos culpables, canonizamos coincidencias.
El problema no es ver patrones; el problema es confundir la coincidencia con la verdad, la correlación con la causalidad, la apariencia con la comprensión.
Es el mismo mecanismo que hace que alguien crea que leer frases en tiktok te hace sofisticado, que tener twitter te mantiene informado, que lo que ves en instagram refleja la realidad de las personas, que tener muchos títulos te hace inteligente. Correlación no implica causalidad.
Repetir conceptos no implica comprensión. La correlación no implica que sepas de qué carajos estás hablando.
A veces, el verdadero acto de inteligencia no es opinar, sino observar en silencio. Mantener el hocico cerrado —como diría el filósofo que aún no escribió nada pero ya entendió más que muchos—. Porque callar frente a lo que no comprendemos no es rendirse: es autorespeto, amor propio; respeto al misterio, al proceso, al momentum que toma algo en ser realmente entendido.
Quizás esa sea la lección escondida entre las gaviotas y el madero torcido.
No todo lo que parece conectado lo está. No todo lo que se calla es por ignorancia o temor. A veces, el silencio es el único lugar donde la verdad respira sin ser interpretada.
Espero que nada de lo dicho aquí te haya ofendido, odiaría pasar otro fin de semana reflexionando sobre los sentimientos heridos de los demás por las cosas que a veces digo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario