¿Son mis propias observaciones, posts, reflexiones,
productos incubados y exteriorizados desde la objetividad?
Bajo el protocolo del Rigor Dialéctico, la respuesta corta y
científicamente honesta es: No. Nadie escapa de sus sesgos (biases). El
cerebro no es una computadora de silicio procesando datos puros; es una máquina
biológica de supervivencia que funciona mediante atajos heurísticos.
Intentar "escapar" de los sesgos es como intentar
escapar de la gravedad mientras caminamos: podemos entender cómo funciona, pero
no podemos dejar de estar sujetos a ella. No se pueden vencer, cuanto mucho:
Mitigar.
Evidencia: Incluso cuando se les explica a los sujetos qué
es un sesgo y se les demuestra que lo están aplicando, la mayoría insiste en
que su juicio es objetivo y que son los demás quienes están sesgados.
No es común vencerlos, porque el sesgo no es un
"error" del sistema, es una característica de diseño.
Esto se lo debemos a la Economía Cognitiva: El cerebro
consume el 20% de la energía del cuerpo. Analizar cada estímulo de forma
puramente lógica (Sistema 2 de Kahneman) agotaría nuestras reservas de glucosa
en horas. El sesgo (Sistema 1) es la "predicción rápida" que nos
permite sobrevivir sin pensar.
Efecto de Contraataque (Backfire Effect): Cuando presentamos
evidencia empírica que contradice el sesgo de alguien, el cerebro procesa esa
información como una amenaza física. La amígdala se activa y la persona se
atrinchera más en su postura.
Sin embargo, si bien no se "vencen", se pueden mitigar. La
ciencia sugiere tres requisitos técnicos:
La Humildad Epistémica (Metacognición)
No basta con "saber" qué es un sesgo. Se requiere
la capacidad de observar el propio pensamiento mientras ocurre. Es el paso de "Esto
es verdad" a "Estoy teniendo el pensamiento de que esto es
verdad, pero mi cerebro podría estar engañándome".
La técnica: "Consider the opposite"
(Considerar lo opuesto). Obligarse a buscar tres razones sólidas por las cuales
la postura contraria podría tener razón.
Arquitectura de Decisión (Nudging)
Como no podemos confiar en nuestra mente, debemos confiar en
el entorno.
Me explico: Las orquestas sinfónicas redujeron el sesgo de
género en las contrataciones haciendo audiciones tras una cortina. No
"educaron" a los jueces para no ser sexistas; simplemente eliminaron
el estímulo que activaba el sesgo.
Exposición a la Disonancia
Se requiere un entorno que castigue el sesgo y premie la
duda. La mayoría de “influencers”, (no digamos los “influenciados”), vive en
una "cámara de eco" (agenda global y las redes sociales) que premia
su sesgo. No tienen incentivos biológicos para cambiar, porque su grupo social
valida su forma de "leer" el mundo. Y esto aplica avasalladoramente con relación a la autopercepción que las instituciones educativas tienen de sí mismas y de su papel en la salvación del mundo, por dar un ejemplo visible para quienes trabajamos en el ámbito academicista.
Así que no, ya quisiera ser “objetivo”, pero estaría retando
a la Verdad. Así esté sustentando todas mis ideas con una solidez
epistemológica a prueba de balas, siempre estaré expresando simplemente mi
opinión. Pero esto sólo lo hago para diveltilme.
No me da pena admitirlo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario