10/13/2024

LA MUJER DE VALOR - EL HOMBRE DE VALOR

 


Probablemente cada individuo tenga, como todo, una interpretación personal de lo que es una y otro, pero ¿Necesariamente coincidirán? Lo más probable es que no, lo que sí puedo garantizar, es que una vez leas este ensayo pseudocientífico, si es que llegas hasta el final, es que te voy gustar muchísimo menos que antes; obviamente no me voy a rebajar a ese maniqueísmo amaestrado de otorgar pronombres para hacer sentir bien a las “minorías” en este ensayo así que troléenme si quieren.

La elección de una pareja suele ser influenciada por una multitud de factores, tanto biológicos como sociales y culturales. Así que voy a soslayar las teorías de la selección sexual Darwiniana, la hipótesis de los padres inversores y la teoría de la marca de la salud, bla bla bla.

Creo que podemos coincidir hasta ahora que las preferencias individuales varían ampliamente: No todos los hombres y mujeres siguen los mismos patrones de elección de pareja. La sociedad y la cultura juegan un papel fundamental: Las normas sociales, los roles de género y las expectativas culturales pueden modificar las preferencias individuales y las estrategias reproductivas.

Pero aquí se va a poner un poco rocoso el tema. Se habla mucho por ahí, los nuevos gurúes del internet, enumeran listados de atributos que supuestamente los hombres buscan en las mujeres y estas en los hombres; desde ahora llamaré a estos atributos: Valores.

Yo he leído cuidadosamente estas listas y parece que están intentando homogenizar y presentar como un paquete, un combo digamos, del hombre ideal y a la mujer ideal; aparecen en el espectro de este adoctrinamiento social, palabras como “empoderada”, “deconstruido”, “toxicidad masculina”, etc. Obviamente, sobre todo las nuevas generaciones quieren encajar en estos nuevos descriptores, ya sabemos que para ellos es prácticamente vital ser aceptado socialmente por el grupo.

Cuando la biología termina venciendo a la ideología, todo este constructo social alimentado por intereses políticos y económicos, eventualmente cede a la realidad y se estrella dolorosamente contra el piso, porque prevalecen las características biológicas de los humanos varones y hembras. Tal vez por eso abundan hoy montones de mujeres empoderadas y solas y hombres deconstruidos y frustrados. Y solos.

Por un tiempo.

Todo porque estos constructos decidieron ignorar la psicología evolutiva, complejizando la naturaleza de un hombre cuando, por el contrario, esta no es demasiado compleja.

Anoten: Los valores que la naturaleza masculina ha buscado satisfacer al procurar una pareja, desde que habita las cavernas hasta el conjunto residencial donde vives hoy, son: Sexo (asociado con fertilidad, salud reproductiva o salud mental) y el onírico deseo que lo dejen en paz (así sea por limitados espectros de tiempo y/o espacio). Claro, soy consciente de que, asociados a estos dos deseos orgánicos masculinos, se desprenderán variaciones e interpretaciones según la propia cultura y formación del macho-humano, pero confío en que no se alejará mucho de estos dos. Contrario a lo que mucha gente cree, un hombre no necesita una sirvienta ni una cocinera; con que tenga esos dos elementos resueltos, muy probablemente se las puede arreglar para ser feliz. Podría incluso asegurar que el segundo es a veces más urgente que el primero. Somos muy básicos.

Muy consciente de esta contumelia que probablemente generará entre muchas mujeres, reacciones virulentas y procelosas, les voy a pedir el favor de que no comprometan a sus maridos, amantes, novios, tinieblos, preguntándoles si esto es cierto; por su supervivencia lo negarán. Si las mujeres supieran lo valioso que es para nosotros mantenernos alejados del drama, de las discusiones, de las peleas… Si tan sólo supieran lo que los hombres seríamos capaces de hacer por ellas si se nos adjudicase semejante donosura… Ay mi querido Ken, no quiero hacerte spoiler, pero más adelante te van a odiar por lo mismo que hoy te aman; porque en la psique de las mujeres también hay programaciones biológicas de cientos de miles de años de evolución, que no perdonan. Pero no se engañen, aunque no bastarían un par de cuartillas más para enlistar los valores que una mujer dice esperar de un hombre, al final del día, las mujeres lo que realmente esperan de un hombre, también son un par de tres o cuatro cosas, pero todas relacionadas también con su supervivencia; irónicamente son los machos tóxicos quienes, por canon tienen los atributos que la hembra precisa para sobrevivir. Insúltenme lo que quieran, pero no es Ken quien las va a hacer felices. Fuerza física, valentía, inteligencia, sentido del humor, astucia, capacidad para defender a la familia, estatus social, económico, son entre otras, las cualidades básicas que la hembra-humana olfateará en la búsqueda de su supervivencia. Sólo por darles un ejemplo, el macho-humano estará dispuesto a dar la vida para proteger a la hembra, pero la hembra no. Ella está dispuesta a dar la vida por su prole. La biología humana no tiene muchos misterios.

Tal vez después, si no me han troleado lo suficiente las feministas radicales, me atreva a profundizar un poco más en este tema desde lo filosófico tal vez. Vamos a ver.

Deséenme buena suerte.


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