Probablemente cada individuo tenga, como todo, una interpretación personal de lo que es una y otro, pero ¿Necesariamente coincidirán? Lo más probable es que no, lo que sí puedo garantizar, es que una vez leas este ensayo pseudocientífico, si es que llegas hasta el final, es que te voy gustar muchísimo menos que antes; obviamente no me voy a rebajar a ese maniqueísmo amaestrado de otorgar pronombres para hacer sentir bien a las “minorías” en este ensayo así que troléenme si quieren.
La elección de una pareja suele ser influenciada por
una multitud de factores, tanto biológicos como sociales y culturales. Así que
voy a soslayar las teorías de la selección sexual Darwiniana, la hipótesis de
los padres inversores y la teoría de la marca de la salud, bla bla bla.
Creo que podemos coincidir hasta ahora que las
preferencias individuales varían ampliamente: No todos los hombres y mujeres
siguen los mismos patrones de elección de pareja. La sociedad y la cultura
juegan un papel fundamental: Las normas sociales, los roles de género y las
expectativas culturales pueden modificar las preferencias individuales y las
estrategias reproductivas.
Pero aquí se va a poner un poco rocoso el tema. Se habla
mucho por ahí, los nuevos gurúes del internet, enumeran listados de atributos
que supuestamente los hombres buscan en las mujeres y estas en los hombres;
desde ahora llamaré a estos atributos: Valores.
Yo he leído cuidadosamente estas listas y parece que
están intentando homogenizar y presentar como un paquete, un combo digamos, del
hombre ideal y a la mujer ideal; aparecen en el espectro de este
adoctrinamiento social, palabras como “empoderada”, “deconstruido”, “toxicidad
masculina”, etc. Obviamente, sobre todo las nuevas generaciones quieren encajar
en estos nuevos descriptores, ya sabemos que para ellos es prácticamente vital
ser aceptado socialmente por el grupo.
Cuando la biología termina venciendo a la ideología,
todo este constructo social alimentado por intereses políticos y económicos,
eventualmente cede a la realidad y se estrella dolorosamente contra el piso,
porque prevalecen las características biológicas de los humanos varones y
hembras. Tal vez por eso abundan hoy montones de mujeres empoderadas y solas y
hombres deconstruidos y frustrados. Y solos.
Por un tiempo.
Todo porque estos constructos decidieron ignorar la psicología
evolutiva, complejizando la naturaleza de un hombre cuando, por el contrario,
esta no es demasiado compleja.
Anoten: Los valores que la naturaleza masculina ha
buscado satisfacer al procurar una pareja, desde que habita las cavernas hasta
el conjunto residencial donde vives hoy, son: Sexo (asociado con fertilidad,
salud reproductiva o salud mental) y el onírico deseo que lo dejen en paz (así
sea por limitados espectros de tiempo y/o espacio). Claro, soy consciente de que,
asociados a estos dos deseos orgánicos masculinos, se desprenderán variaciones
e interpretaciones según la propia cultura y formación del macho-humano, pero
confío en que no se alejará mucho de estos dos. Contrario a lo que mucha gente
cree, un hombre no necesita una sirvienta ni una cocinera; con que tenga esos
dos elementos resueltos, muy probablemente se las puede arreglar para ser
feliz. Podría incluso asegurar que el segundo es a veces más urgente que el primero.
Somos muy básicos.
Muy consciente de esta contumelia que probablemente
generará entre muchas mujeres, reacciones virulentas y procelosas, les voy a
pedir el favor de que no comprometan a sus maridos, amantes, novios, tinieblos,
preguntándoles si esto es cierto; por su supervivencia lo negarán. Si las
mujeres supieran lo valioso que es para nosotros mantenernos alejados del drama,
de las discusiones, de las peleas… Si tan sólo supieran lo que los hombres
seríamos capaces de hacer por ellas si se nos adjudicase semejante donosura… Ay
mi querido Ken, no quiero hacerte spoiler, pero más adelante te van a odiar por
lo mismo que hoy te aman; porque en la psique de las mujeres también hay
programaciones biológicas de cientos de miles de años de evolución, que no
perdonan. Pero no se engañen, aunque no bastarían un par de cuartillas más para
enlistar los valores que una mujer dice esperar de un hombre, al final del día,
las mujeres lo que realmente esperan de un hombre, también son un par de tres o
cuatro cosas, pero todas relacionadas también con su supervivencia;
irónicamente son los machos tóxicos quienes, por canon tienen los atributos que
la hembra precisa para sobrevivir. Insúltenme lo que quieran, pero no es Ken
quien las va a hacer felices. Fuerza física, valentía, inteligencia, sentido
del humor, astucia, capacidad para defender a la familia, estatus social,
económico, son entre otras, las cualidades básicas que la hembra-humana
olfateará en la búsqueda de su supervivencia. Sólo por darles un ejemplo, el
macho-humano estará dispuesto a dar la vida para proteger a la hembra, pero la
hembra no. Ella está dispuesta a dar la vida por su prole. La biología humana
no tiene muchos misterios.
Tal vez después, si no me han troleado lo suficiente
las feministas radicales, me atreva a profundizar un poco más en este tema
desde lo filosófico tal vez. Vamos a ver.
Deséenme buena suerte.

Buenísima suerte!
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