Yo vengo del zurdismo. Egresado de universidad pública, capucho,
anti-imperialista, Cheguevarista; un académico de izquierda que llaman. Pero no
me juzguen, cuando uno es joven y pendejo, quiere salvar al mundo de la
injusticia social y las desigualdades económicas y el socialismo cultural
ofrece una atractiva alternativa que suele deslumbrar a todo aquel que quiera
sentirse moralmente superior a los demás; sin embargo, con el tiempo a muchos
se le pasa lo joven.
Por mi afición a la lectura, tuve referentes ideológicos muy marcados; desde
los clásicos Marx, Engels, Trotsky, Rosa Luxenburgo, Antonio Gramsci, Mao
Zedong, hasta los referentes modernos que se convirtieron en la izquierda blanda
como Chomsky, Slavoj Žižek, Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, Erich
Fromm, Hebert Marcuse, Amartya Sen… En fin.
Hace relativamente poco, unos… ¿12
años? Una situación personal me puso de frente con mi situación financiera, no
voy a entrar en detalles, pero yo era lo suficientemente intuitivo como para
darme cuenta de que algo no estaba bien. Alguien un día, escuchándome quejar,
me sugirió y me pareció buena idea, que por una vez intentara no culpar al gobierno,
a sol o a la luna y que me responsabilizara de mis decisiones, me recomendó un
par de lecturas y una cosa llevó a la otra; terminé descubriendo información decididamente
reveladora, entendí que la forma como me relacionaba con la economía, las
finanzas era el resultado de mis más arraigadas convicciones ideológicas; incluso
tenía que ver con un incipiente estado de salud preocupante. Realmente uno no
sabe qué es lo que ignora, pero cree que sabe.
Mi nueva ruta literaria tuvo que
comenzar con Adam Smith y ese primer libro “La riqueza de las naciones”, marcó
un antes y un después; de ahí en adelante, no pude parar. John Stuart Mill, la
Escuela Austríaca, (Menger, Mises, Hayek), la escuela neoclásica, con Marshall
Walras y por supuesto, teóricos opositores y aquí John Maynard Keynes me es
fundamental para entender al socialismo moderno y sus derivados (progresismo, socialdemocracia…),
tuve que profundizar sobre la naturaleza humana, su psicología y su relación
con el mercado; no voy a aburrirte con detalles, pero ha sido un bellísimo proceso
metanóico.
Dime cuál es tu enfoque
ideológico y adivinaré tu situación financiera. No creo generarte mucho
escepticismo con el siguiente aforismo: “Si gastas más dinero de lo que generas,
tendrás problemas financieros”. Esto aplica para un hogar, una empresa o un
país.
El gráfico de Nolan puede darte
una idea de en qué parte del espectro ideológico te encuentras; créeme, no es
necesario pasar por la vergüenza de “insultar” a alguien por sus orientaciones
políticas o filosóficas en franca ignorancia; todos tenemos el derecho a ser idiotas,
pero no abusemos.
Hay quienes desestiman la lectura
como vehículo del conocimiento, yo la reivindico y agradezco esta bendita
afición por ella.
Estoy preparando un ensayo con
los resultados que algunos amigos y conocidos me enviaron sobre el resultado
del test de Nolan que, si la vida me lo permite, compartiré en mi blog con mis
lectores.
Si te apetece hacer el test, sólo
googlea: Test de Nolan online.

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