Todo el mundo espera que algo “increíble”
suceda en la vida, una experiencia increíble, una relación increíble, una
pareja increíble, un empleo increíble, un negocio increíble.
Y cuando aparece, pues obviamente no lo vemos; porque no es creíble. Es lo que hemos estado esperando, algo que no es posible para nuestra mente creer, aceptar. Por suerte, nuestras creencias (lo creíble), no nos la dijeron individuos “importantes”, o entidades “inescrutables”, o familiares “inexpugnables”, no. Todo lo que pensamos, todo en lo que creemos (lo creíble), está debidamente comprobado por nosotros.
¿Te imaginas donde no fuera así? Por Dios, qué peligro tener una vulnerabilidad mental humana que pudiese ser aprovechada por Inteligencias artificiales y naturales para dominar la humanidad. Imagínate la posibilidad de que autoridades certificadas afirmaran al unísono que una vacuna, se me ocurre ahora, sea irrestrictamente necesaria para evitar la gripa digamos; o que las grandes corporaciones y bancos centrales mundiales afirmaran que el sistema financiero mundial tuviera que sostenerse en el valor simbólico de un papel que un gobierno estipulase como sostenible… O que mentes oscuras creasen un sistema educativo que adoctrinase a los individuos desde niños a no cuestionar ninguna autoridad (ergo, ninguna creencia emitida por una autoridad), sólo obedecer y creer. Semejante escenario distópico me quitaría el sueño.
En mis tardes de insomnio reflexivo, he llegado a imaginar otros planetas por allá en el espacio, que viviesen bajo verdades “incuestionables”; generaciones de niños que pasasen por un proceso de-formación académica y científica donde no existiese lo increíble, donde se adoctrinase para carecer de autocrítica y auto cuestionamiento; que se aprendiese en las escuelas lo que la nasa, la oea, la oms les dijese sin investigar, sin filtrar con el pensamiento crítico, sin la lógica, sin la Intuición. Un mundo sin búsqueda de la verdad.
Una vez incluso, durante una siesta inusitada, me despertó una
pesadilla tipo The Walking Dead; donde la gente andaba por la calle mordiendo a
los que pensaban distinto a ellos, incapaces de cuestionar sus creencias.
¿Te imaginas? ¿Un mundo donde
las cosas más sencillas en las que crees, no pueden ser demostradas por ti? Por
fortuna, en este nuestro planeta, tenemos herramientas que todos nosotros usamos a diario, como el método
científico, para pensar con fundamentos propios. Después de todo ¿Quién en sus
cinco sentidos (Nosotros averiguamos y concluimos que sólo eran cinco), cuando
necesita establecer una creencia sobre cualquier fenómeno observable no sigue
los siguientes pasos?
Observar el fenómeno, hacerse una pregunta razonable, formular una hipótesis propia, experimentar para probar su hipótesis, analizar el resultado y llegar a conclusiones. ¿A quién no le enseñaron eso desde que estamos en 2° grado?
Ni que fuéramos idiotas para simplemente creer lo que las entidades gubernamentales, científicas, religiosas, políticas, de este planeta, nos declaran como verdad. Nosotros sí estamos despiertos, sí estamos seguros de todo lo que creemos; de cada concepto, de cada creencia.
Nosotros sí vivimos en la realidad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario