4/11/2026

¿SOMOS LO QUE HEREDAMOS O LO QUE DECIDIMOS SOSTENER?

 


Esta es una pregunta poderosa que apela a la necesidad de autonomía y control sobre el propio destino por parte de algunos individuos.

Mas no de otros.

Sin embargo, cuando la sometemos a un análisis riguroso desde la psicología cognitiva y la ontología, la frase revela una complejidad que va mucho más allá del simple entusiasmo. Voy a permitirme desarrollarla sin pretender dar una respuesta correcta. Faltaba más.

Primero que todo, debo reconocer que es tentador abrazar la idea de que podemos despojarnos de nuestra herencia. No obstante, la evidencia empírica nos recuerda que somos, en una parte innegociable, un legado biológico. Nuestro ADN no es solo una receta para rasgos físicos; es un marco que condiciona nuestra reactividad emocional, ciertos sesgos cognitivos e incluso nuestra predisposición al estrés. Si bien la epigenética nos dice que el entorno influye, el marco biológico inicial es innegociable. No hay mucho espacio para debatir la existencia de ese cimiento

Negar la herencia sería ignorar los cimientos de la casa que habitamos. Quizás la pregunta no sea si somos lo que heredamos, sino hasta qué punto nuestra "identidad genética" tendría permiso para operar dentro de esos límites biológicos que no elegimos.

Por otro lado, si nos inclinamos por "somos lo que decidimios sostener", plantearíamos una perspectiva pragmática, que nos permitiría construir una narrativa de mejora continua donde "somos" nuestros hábitos y decisiones. Un terreno sumamente fértil y rentable para el mercado del Coaching reciente.

Pero no vine aquí a dar una respuesta sino a agregar un elemento subversivo, una pregunta incómoda, una astilla por lo menos en las mentes pragmáticas: ¿Quién es el que decide?

Si yo observo mi mente y yo reconozco mis pensamientos, y si yo habito mi cuerpo me surge la vieja interrogante filosófica: ¿Quién soy yo? ¿A quién me refiero como “yo”?

Esa instancia que no es la herramienta (la mente), ni el vehículo (el cuerpo), sino el conductor... o quizás, simplemente el testigo.

Porque resulta que cada individuo puede autodefinirse desde diferentes niveles:

  • El nivel funcional: Yo Soy mis roles o personajes (Juan, padre, abogado, colombiano...). En este plano, la respuesta sería puramente pragmática. El individuo se define por su interacción con el entorno y los resultados que genera.
  • El nivel psicológico: Yo Soy mis decisiones y lo que decido sostener de mi historia, (mi psique, mis experiencias, mi “personalidad” … Aquí la respuesta se centraría en el aparato psíquico y en la narrativa que el individuo construye sobre sí mismo.
  • El nivel ontológico: Yo Soy el observador silencioso que está detrás de todo lo anterior. Aquí, la respuesta cuestiona la premisa misma de la pregunta.

Al final, parecería que somos un sistema complejo: una parte de nosotros es herencia inevitable, otra es decisión consciente, y una tercera, es ese misterio ontológico que simplemente es, más allá de cualquier etiqueta o gestión de la realidad.

Francamente no me siento con la suficiente autoridad conceptual para contestar esa pregunta, al menos no en público. Me temo que cada quién tendrá que definir desde qué nivel identitario se está pronunciando y de cuál sea el origen de su verdad.


No hay comentarios:

Publicar un comentario